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Con una correcta elección del lote, una buena preparación de la cama de siembra, un ajustado nivel de fertilización fosfatada, una apropiada implantación, un buen control de malezas y un racional manejo posterior, la alfalfa tiene muy buenas posibilidades en las buenas lomas de la Cuenca del Salado.

Para verificar estos conceptos, técnicos del Grupo Operativo de Trabajo Salado Sur del INTA, en el año 1997, realizamos un seguimiento de alfalfas en varios Partidos de la Cuenca, tanto en aquellos lotes exitosos, como en los que el cultivo había fracasado.

Los motivos que se argumentaron para justificar la degradación de alfalfares visitados y seguidos fueron: alta infestación de larvas de

gorgojos que comían y cortaban raíces provocando la muerte de muchas plantas, bajos niveles de fertilización, deficiente control de malezas y malos manejos donde no se respetaban los períodos de descanso entre aprovechamientos.

En otoño de 1998, se sembraron ensayos de experimentación adaptativa, con materiales del Semillero Produsem, con los que se trató de demostrar que con un adecuado paquete de medidas de implantación y manejo, el cultivo puede aportar altas y sostenidas producciones de forraje, tanto para el pastoreo directo, como para la confección de reservas.

Durante cuatro años se realizaron mediciones de producción de materia seca por corte, recuento de plantas y cálculo de cobertura.

Las producciones de materia seca de forraje por hectárea y por año, superaron las 12 toneladas, no observándose diferencias significativas entre los cultivares ensayados: Bárbara, Monarca y Victoria.

Por su importante sistema radicular a partir del segundo año, no se vieron caídas en la producción en veranos secos, como fue el caso del año 2000.

Enumeramos a continuación, algunas de las medidas o conceptos técnicos, que consideramos importantes para lograr un buen cultivo de alfalfa en nuestra zona:

· Los lotes elegidos para la siembra deben ser las buenas lomas de la zona, aquellas que normalmente seleccionaríamos para el cultivo de maíz.

· Elegir lotes que sean rastrojos de cultivos agrícolas o verdeos de invierno y no sembrar sobre campo natural.

· Se debe realizar un prolongado barbecho y tratar con el laboreo de conseguir una cama de siembra refinada, (sin cascotes), y firme, (no esponjosa).

· Profundidad de siembra bien superficial.

· Preferentemente siembras otoñales.

· Niveles de fertilización fosfatada que nos aseguren no menos de 15 ppm (partes por millón) de fósforo.

· Temprano control de malezas con herbicidas de preemergencia o post-emergencia temprana.

· Desmalezado con hélice posterior al pastoreo si tenemos malezas en esa situación.

· Presión de defoliación por corte o pastoreo bien intenso.

· Asidua revisión del lote en busca de pulgones o isocas que puedan obligar a pulverizaciones con insecticidas.

· Pastoreo rotativo.

· No menos de 35 días entre un aprovechamiento y otro, sea con pastoreo directo o corte para reservas tipo heno o cortapicado para la confección de silos o pastoreo mecánico.

· Elección de variedades de latencia o dormancia intermedia si el objetivo es alfalfa para corte.

· Elección de variedades de latencia corta o nula si el objetivo es alfalfa para pastoreo directo en planteos de invernada de alta producción o tambo.

Ing. Agrónomo Ignacio Rípodas

INTA Dolores

EEA Cuenca del Salado

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