Cuando faltan pocos días para un nuevo aniversario del golpe genocida de 1976, el pueblo formoseño vivió en carne propia una brutal represión. Fue la manifestación de un régimen, el de Gildo Insfrán, que impuso a balazos y confinamiento arbitrario una cuarentena dominada por el hambre y la pérdida de derechos, mientras la salud se sigue derrumbando.
El agravio continuó con la solidaridad del gobierno de Alberto con el represor y su camarilla, y peor aún, con la inclusión del propio Insfrán en el acto oficial contra la violencia hacia la mujer. Una bofetada a las mujeres en su día, cuando viven un recrudecimiento de la violencia sobre ellas con el dramático aumento de los femicidios.
Para completarla, el pueblo de Formosa tuvo que soportar el desembarco de la derecha, con Patricia Bullrich a la cabeza. Los responsables de las muertes de Santiago Maldonado y Rafael Nahuel, los padres de la doctrina Chocobar, los que reprimieron las manifestaciones obreras y populares aparecieron agitando ¡contra la represión! Aquí no hay grieta, el gobierno “nacional y popular” tiene sus propios Bullrich a los que defiende a capa y espada: Insfrán es uno de ellos; Berni, el protector del gatillo fácil que asesinó a Facundo Astudillo Castro, otro.
En el medio, la pelea por el control de la Justicia impuso la renuncia de su ministra, Marcela Losardo, por la presión del kirchnerismo. Los jueces deben ir tomando nota del lento pero sostenido copamiento del gobierno por una de las patas de la coalición que gobierna, la misma a la cual tiene imputada en numerosas causas por corrupción.
La preocupación del kirchnerismo no está en la evidente desidia con que los jueces y fiscales actúan ante las denuncias de violencia de género. Por ello renunciaron a movilizar masivamente el pasado 8 de Marzo. Tampoco por la fuerte lentitud en los juicios contra los represores. Ni por la complicidad con la impunidad de la que gozan los curas pedófilos y abusadores. Mucho menos por la cada vez más fuerte arbitrariedad en los juicios de trabajadores y jubilados y ni qué decir de las denuncias por ataques al ambiente. La preocupación está en garantizar la impunidad de los suyos a como venga ante las múltiples imputaciones por corrupción. Acá también hay coincidencia, y el macrismo en particular busca lo mismo para sus propios imputados.
Las razones de ayer y de hoy
Nuevamente hoy, el pago de la deuda externa, mecanismo de sometimiento colonial, sigue pesando sobre nuestro pueblo como una condena ruinosa. El acuerdo en marcha con el FMI solo agrava la brutal situación de miseria y hambre que vive la inmensa población en nuestro país.
El ajuste está en marcha: la nueva confiscación a los jubilados, el congelamiento de la IFE, un presupuesto “saraseado” con una indexación que va a estar muy por debajo de la inflación; con un 50% de pobres. También son 30.000 las razones para no pagar la deuda externa y romper con el FMI.
Los juicios a los genocidas siguen a cuenta gotas. Desde que se reiniciaron los juicios en 2003 a esta parte, solo un grupo muy reducido de genocidas ha sido condenado. Según el Informe estadístico de la Procuraduría de Crímenes contra la Humanidad sobre el proceso de juzgamiento iniciado en 2006, en 14 años de juicios, se dictaron 250 condenas con 1.013 personas condenadas y 164 absueltas. Un número irrisorio si contemplamos que hubo medio millar de centros clandestinos en el país. En los hechos se impone una “impunidad biológica”, donde es el paso del tiempo y la propia biología la que determina el destino de los ex represores.
Seguimos exigiendo el juicio y castigo a todos los culpables, como así también la cárcel común y efectiva, basta de domiciliarias.
A 45 años del golpe genocida, más de 300 jóvenes apropiados sigue sin conocer su identidad a pesar de la lucha incansable desplegada para encontrar a todos.
A 45 años del golpe genocida, seguimos exigiendo la apertura completa de los archivos de inteligencia y de la represión. A pesar de los actos oficiales anunciando con bombos y platillos la apertura de archivos, y de los reclamos de los organismos y militantes e incluso las presentaciones judiciales, éstos siguen guardados bajo siete llaves.
A 45 años, seguimos exigiendo que nos digan dónde están nuestras y nuestros compañeros detenidos-desaparecidos, sus hijos apropiados y que nos digan quiénes fueron los responsables, sin importar jerarquías. ¡Todos fueron genocidas!
Los gobiernos democráticos que se sucedieron desde el ’83 a hoy mantuvieron esta política de resguardo a la clase capitalista y a los ideólogos, cómplices y ejecutores de la masacre contra nuestro pueblo. La clase política de la burguesía no rompe lanza con los hacedores del genocidio porque representan sus mismos intereses de barbarie y explotación de la clase trabajadora.
¿Por qué el gobierno no quiere movilizaciones?
Días atrás, los organismos de derechos humanos vinculados con el kirchnerismo anunciaron que este año no realizarán movilización ni acto. Alegan que se debe a la actual situación pandémica. Ahora bien, con una apertura prácticamente completa de la actividad económica; con la vuelta a clases sin haber vacunado ni a docentes ni a alumnos; claramente son otros los motivos.
A la actual situación de hambre hay que sumarle la escala represiva llevada adelante durante toda la cuarentena. Días atrás, el gobernador bonaerense Axel Kicillof dijo que “las fuerzas de seguridad cumplieron un rol fundamental durante la cuarentena”. Vale recordar que durante la cuarentena la cantidad de casos de gatillo fácil se incrementó enormemente. A esto hay que sumarle el activo papel que llevaron adelante en decenas de desalojos durante 2020. Seguramente, la expresión más recalcitrante de esta política fue el violento desalojo del predio de Guernica.
A 45 años del golpe: ¡30.000, PRESENTES!
• Cárcel común a todos los genocidas. Basta de domiciliarias
• Contra la impunidad, el ajuste y la represión de ayer y de hoy
• Apertura de todos los archivos
• Restitución de los hijos apropiados
• Salud y vacunas para todos
• No pago de la deuda. Fuera el FMI
• No al ajuste de los gobiernos
• Libertad a las presas y presos políticos
• Basta de femicidios. El Estado es responsable
• No a la megaminería
• Por el triunfo de todas las luchas obreras y populares
La entrada ¿Por qué marchamos este 24 de marzo? aparece primero en Diario - Criterio Online.
