El diplomático británico WoodbineParish, embajador del Reino Unido firmó en Buenos Aires 1° de enero de 1825 con nuestro País el Tratado por el cual reconoció la soberanía del nuestro en Malvinas.
El 25 de febrero de 1832 el Encargado de Negocios de Argentina Miguel Moreno (hermano de Mariano) en Bran Bretaña, en una comunicación reservada informaba a nuestro gobierno que los británicos estaban preparando un complot para arrebatarnos las Islas Malvinas. Habiendo sido hasta 1810 un establecimiento español y estando anexa a la Jurisdicción del Gobierno de Buenos Aries pasaron al dominio privado de Argentina por la revolución de Mayo que constituyó su territorio independiente. El complot denunciado estaba conformado por una campaña periodística en Londres donde se ponían en duda nuestros derechos sobre el archipiélago y preparó a la opinión pública británica para el despojo que se iba a producir.
El miércoles 3 de enero ingresó lentamente a la bahía de Soledad la fragata inglesa Clío cuya presencia, como la de toda nave, fue tomada con normalidad como era la costumbre. Pinedo envió a dos oficiales a darles la bienvenida y a preguntar si había algún enfermo infecto contagioso en la nave. Fueron recibidos secamente por el Capitán John James Onslow que informó que una vez que terminara de fondear pasaría a conversar con Pinedo a la Sarandí e informarle el motivo de su presencia.
La Clío se fondeó en forma paralela a la Sarandí, de manera que todos sus cañones quedaron apuntando a la Sarandí y si hubieran disparado la hubieran hundido en el acto.
Pasado el mediodía el Capitán Onslow se entrevistó con el Teniente Coronel de Marina José María Pinedo. Anoticiándole que por orden del Almirantazgo Británico venía a tomar posesión de las Islas Malvinas. Informándole que para el día siguiente debía estar arriado el pabellón nacional. Nuestra insignia patria flameaba en nuestro territorio que pertenecía y aún pertenece a nuestra Nación desde 1820.
Pinedo protestó y recibió del interlocutor una nota, obra maestra del cinismo y la piratería. Expresaba: -Señor comunico a usted que he recibido órdenes de su Excelencia el Comandante en Jefe de los Buques de su Majestad Británica de estaciones en Sudamérica, que fondeaban en Río de Janeiro, en ordenes de su Majestad de Ejecutar los Derechos de Soberanía sobre estas Islas, es mi intención izar mañana a la mañana, la bandera de Bran Bretaña en tierra, por lo que solicito tenga a bien arrear su bandera y retirar sus fuerzas llevando consigo todos los propósitos que pertenezcan a su gobierno, Esto da por sentado que flameaba nuestra bandera y que existían pertenencias de nuestro gobierno. Ocupándola ellos Sin argumentos y sólo con órdenes arbitrarias. Pinedo se reunió con sus hombres, quienes le respondieron que estaban dispuesto a pelear.
Es misma noche se comisionó a dos oficiales para que anoticiaran a Onslow que sus tropas estaban dispuestas a luchar. No los recibió.
Pinedo se aprestó a combatir. Al amanecer, pero luego de ver el poderío de la nave británica, llegó a la conclusión que ante la evidente masacre que habría de ocurrir ante la plena superioridad británica no debería actuar.
Ordenó que la dotación de tierra se embarque en la goleta Sarandí, asimismo a la población civil que si quisieran abandonar tierra también podrían embarcarse.
A las 9 de la mañana el usurpador desembarcó con un grupo de marinos, clavaron un mástil e izaron la bandera británica.
La bandera nacional flameaba aún, al divisarlo, los británicos protestaron por ello y procedieron a arriarla.
Onslow envió una nota a Pinedo con la bandera manifestando haber encontrado esa bandera extranjera en territorio británico.
Así se consumó la usurpación.
El 4 de enero de 1833 a las 16 horas la goleta Sarandí levó anclas y partió hacia Buenos Aires.
Luis Augusto Raffo