El Duraznillo Blanco es una planta característica de la Cuenca del salado, que habita en zonas inundables de los pastizales naturales. Desde el año 1960 ha sido considerada
causante del enteque seco o bichoquera. Este es un problema que afecta una amplia región de esta Cuenca y que está extendiendo su efecto a zonas que normalmente estaban libres de este mal, incluso por fuera de nuestra Provincia.
Mucho se ha escrito, tratado en radios locales y cursos de ganadería ofrecidos en nuestra zona y Capital Federal, acerca de la enfermedad que es provocada por la ingesta
involuntaria de las hojas caídas del duraznillo durante la primavera avanzada y verano que implican una hipercalcificación en los tejidos blandos y articulaciones de los animales, con pérdida del estado corporal, dificultades para pararse y caminar, disminución de celos fértiles en vacas y vaquillonas, y ocasionalmente la muerte.
También se han divulgado por diferentes medios los trabajos de INTA Maipú, Ayacucho y Dolores, por más de 20 años, para controlar con el rolo químico con Glifosato al 33 % a la planta en el otoño, época en que generalmente se haya fructificado, con buenos a muy buenos porcentajes de control., sin afectar al tapiz vegetal bajo el duraznillo.
Estamos a fines de diciembre, lejos de la época óptima del control químico de la planta, y cerca de la aparición del enteque, (ya ha sucedido en algunos campos), de modo que esta nota trata de sugerir algunos paliativos para minimizar pérdidas en lo inmediato, descartando a esta altura, terminar definitivamente con el problema.
En años secos como el que transitamos, se agrava el problema, ya que la hacienda tiende a ir a los bajos con duraznillo, que conservan algo más de humedad y los pastos se mantienen verdes y con más volumen que en los tendidos, tendidos altos y lomas.
Si no contamos con algún forraje alternativo, (sorgos sembrados por ejemplo), y el duraznillo no se encuentra diseminado en todo el campo, sino que hay partes del potrero con y sin duraznillo blanco, rodeando los sectores que cuentan con la planta en cuestión con alambrado eléctrico o hilo electrificado impidiendo así la entrada de los animales, es una manera de no tener que salir del establecimiento con la totalidad de las vacas, sino bajar la carga y así disminuir las pérdidas por fletes o alquiler de “campo de verano”.
Sin cerrar con eléctricos los duraznillales, también es sabido y consensuado por Productores y Técnicos, que las rotaciones intensivas dentro del campo entecador, también tienden a minimizar el problema.
Ingeniero Agrónomo Daniel Coria
Ingeniero Agrónomo Ignacio Rípodas
INTA Dolores
EEA Cuenca del Salado
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